Locuras y razonamientos, música y silencios, gustos y disgustos, sonrisas y lágrimas.
15/12/13
14/12/13
1/12/13
28/11/13
Tu cuerpo…
Podría decir que es una obra de arte y como tal lo admiro sin cansarme durante horas, pero eso no sería suficiente. El arte es subjetivo y muchas veces imperfecto, sin embargo, tu cuerpo es justo lo que mis ojos siempre quieren ver, una arquitectura perfectamente calculada para hacerla irresistible.
Siento una gran obsesión por cada centímetro de tu piel, una obsesión que se retroalimenta cada vez que te toco, que te beso, que te amo. No puedo dejar de abrazar esa idea de perfección que es tu cuerpo y tampoco quiero, porque eres belleza, belleza natural que no necesita de nada más para serlo.
Aquí lo metafísico se confunde con lo puramente físico. Deseo y amor se funden cada vez que estamos juntos.
Siento una gran obsesión por cada centímetro de tu piel, una obsesión que se retroalimenta cada vez que te toco, que te beso, que te amo. No puedo dejar de abrazar esa idea de perfección que es tu cuerpo y tampoco quiero, porque eres belleza, belleza natural que no necesita de nada más para serlo.
Aquí lo metafísico se confunde con lo puramente físico. Deseo y amor se funden cada vez que estamos juntos.
A mi alma gemela
Desde un principio tuve claro que no pudo ser una casualidad, sabía que coincidíamos, pero lo que no imaginaba es que pudiéramos llegar a coincidir hasta en aquello que yo consideraba de mí misma como algo extremo o maniático, casi incomprensible.
Pero así es, no solo comprendes mis excentricidades sino que las compartes, haciendo de ellas los valores que nos diferencian del resto de personas y de parejas.
Detalles tontos para cualquiera, que para nosotros suponen una muestra de amor. Y es que estoy convencida de que eres tú la única persona en el mundo que piensa exactamente igual a como lo hago yo, exprimiendo el respeto, la fidelidad y el cariño hasta sus últimas consecuencias, que a tu lado, siempre son maravillosas.
Solo puedo añadir que, por todo esto y mucho más, estoy tremendamente orgullosa de haberte conocido :)
Pero así es, no solo comprendes mis excentricidades sino que las compartes, haciendo de ellas los valores que nos diferencian del resto de personas y de parejas.
Detalles tontos para cualquiera, que para nosotros suponen una muestra de amor. Y es que estoy convencida de que eres tú la única persona en el mundo que piensa exactamente igual a como lo hago yo, exprimiendo el respeto, la fidelidad y el cariño hasta sus últimas consecuencias, que a tu lado, siempre son maravillosas.
Solo puedo añadir que, por todo esto y mucho más, estoy tremendamente orgullosa de haberte conocido :)
21/11/13
Qué es ser psicólogo
Aquí os dejo un texto que he encontrado por internet, de autor desconocido:
“ ¿Qué es ser psicólogo?
Un psicólogo es alguien tan perdido como tú en la vida. Sólo que tiene una linterna y un mapa, además de valentía para acompañarte. Un psicólogo tiene que soportar que la gente hable de Psicología sin tener la menor idea al respecto. Es de las profesiones más mitificadas del mundo, casi nadie ha leído el “Código de Ética del Psicólogo” pero casi todo el mundo habla de lo que debería ser o no hacer un psicólogo.
Un psicólogo es una persona normal, come, bebe, baila, ama, tiene sexo, igual que todos. Como en todas las profesiones, hay apáticos, drogadictos, arrogantes, corruptos, faltos de ética, entre otras actitudes nefastas, pero también hay psicólogos excepcionales, inquietos por naturaleza, con personalidades exquisitas. Tal cual, como ser humano, nada le es ajeno y en lo humano, la perfección no existe.
Sobre el psicólogo pesa el miedo de la sociedad. Todo el mundo sabe que el psicólogo ve lo que nadie ve, eso da temor. Un psicólogo generalmente dice lo que no deseas escuchar. Esa es una labor titánica y siempre mal retribuida emocionalmente. Dentro de esta sociedad el psicólogo es siempre un último recurso, antes se consulta al chamán, al sacerdote, al médico, al pastor, al brujo… Cuando en realidad debería ser el primero. Un psicólogo no sabe la verdad de la vida, no tiene fórmulas exactas, no es químico, tampoco es adivino, menos telépata. El psicólogo es científico. Aunque no siempre tiene razón, pero siempre busca la verdad y la razón. Es un explorador, un investigador por convicción.
La diferencia entre una persona que estudia Psicología y la que no, radica en su relación con su sombra, un psicólogo juega con su sombra. Un psicólogo es su propio instrumento de trabajo. Un psicólogo nunca lo sabrá todo, pero puedes jurar que nunca dejara de buscar saberlo todo.”
¡Un texto muy interesante! Solo aclarar el párrafo donde dice que las personas acuden antes al médico que al psicólogo: lógicamente se refiere a problemas emocionales o conductuales (si te duele la mucho pierna mejor que vayas antes al médico que al psicólogo, aunque a veces también cabe la posibilidad de que sea un problema psicológico).
Y nada, que los psicólogos somos psicólogos pero también personas, y no andamos las 24 horas del día analizando cosas, pero cuando las analizamos lo hacemos con una metodología concreta para poder tener un acercamiento científico a la conducta, su descripción, interpretación y modificación.
23/10/13
El universo de tus labios.
No importa que fuera el mundo se derrumbe, que la calma en un segundo se haya transformado en tormenta y que al sol le cueste cada día salir. No importa porque contigo estoy más arriba del cielo, suspendida en el universo de tus labios. Somos aquello que nadie se atreve a imaginar, la sinergia hecha realidad, un todo integrado e infinito.
Continuamente nos perdemos en la inmensidad de nuestro amor entre besos, abrazos y palabras bonitas que solo desembocan en una mayor atracción pasional. Contigo me siento atrapada en una felicidad para muchos ininteligible, pero para mí bien tangible cuando acaricio tu delicado cuerpo o, simplemente, cuando me miras. De todo esto, las estrellas son nuestro mejor testigo: ellas saben que es posible, nadie más.
Desde que te conocí, la sonrisa en mi boca al verte es una constante y te prometo que jamás dejará de serlo. Eres tú y solo tú aquel con el que nada es azaroso, con el que me siento no solo comprendida, sino también reflejada como si de un espejo se tratase: esa simetría tan pura entre lo que piensas y lo que pienso, lo que sientes y lo que siento. Todavía nos queda una gran trayectoria que recorrer, pero ten por seguro que ya en ningún caso la completaremos a solas.
Continuamente nos perdemos en la inmensidad de nuestro amor entre besos, abrazos y palabras bonitas que solo desembocan en una mayor atracción pasional. Contigo me siento atrapada en una felicidad para muchos ininteligible, pero para mí bien tangible cuando acaricio tu delicado cuerpo o, simplemente, cuando me miras. De todo esto, las estrellas son nuestro mejor testigo: ellas saben que es posible, nadie más.
Desde que te conocí, la sonrisa en mi boca al verte es una constante y te prometo que jamás dejará de serlo. Eres tú y solo tú aquel con el que nada es azaroso, con el que me siento no solo comprendida, sino también reflejada como si de un espejo se tratase: esa simetría tan pura entre lo que piensas y lo que pienso, lo que sientes y lo que siento. Todavía nos queda una gran trayectoria que recorrer, pero ten por seguro que ya en ningún caso la completaremos a solas.
1/10/13
26/9/13
En un mundo paralelo…
En un mundo paralelo donde no me doy cuenta de las cosas, soy feliz. Vivo entre algodones en plena armonía con el mundo y mis allegados, los cuales siempre cuidan cada detalle y me toman en consideración.
Cuando les hablo, me escuchan y responden con coherencia sobre aquello que les he comentado. Es más, siempre intentan ir algo más allá, combatiendo la pasividad del que responde para que cese el estrepitoso ruido provocado por mis palabras.
Además, se alegran cuando me ven porque tienen ganas de compartir conmigo sus cosas. Y algo que nunca harían es estar conmigo por compromiso, por una especie de miedo estúpido a que se pierda la falsa relación de amistad que tenemos. Eso nunca, nunca, nunca.
Pocas personas consiguen de verdad habitar este mundo paralelo. A esas personas les sale de manera natural y la verdad es que solo merece la pena si es así.
Cuando les hablo, me escuchan y responden con coherencia sobre aquello que les he comentado. Es más, siempre intentan ir algo más allá, combatiendo la pasividad del que responde para que cese el estrepitoso ruido provocado por mis palabras.
Además, se alegran cuando me ven porque tienen ganas de compartir conmigo sus cosas. Y algo que nunca harían es estar conmigo por compromiso, por una especie de miedo estúpido a que se pierda la falsa relación de amistad que tenemos. Eso nunca, nunca, nunca.
Pocas personas consiguen de verdad habitar este mundo paralelo. A esas personas les sale de manera natural y la verdad es que solo merece la pena si es así.
1/9/13
29/8/13
Mi todo
Él es mi niño, mi amor, mi cosita, mi todo. En sus brazos trazamos estrechos lazos; su boca siempre me provoca y la mía la suya toca; en mi mente, simplemente, él es algo permanente.
Es tan fuerte lo que siento que no me entenderéis: mi vida ya ha merecido la pena por estar junto a él, tan feliz a su lado. Pero no conforme con eso, cada instante me demuestra que no puede haber nada ni nadie mejor, que la complicidad que tenemos solo puede significar que estamos hechos el uno para el otro.
Tenemos un compromiso y junto a él significa felicidad. Creo que se debe a que es un compromiso sincero y natural que surge del amor y no se reduce solo a la fidelidad. Es un compromiso integral con todos nuestros valores y el Valor de todo esto es incalculable.
No puedo decir mucho más sobre él, todo lo que pueda decir yo, por bueno que sea, no hará más que menospreciarle, porque es el mejor chico del planeta entero y no tengo “te quieros” suficientes para demostrarle lo importante que es para mí.
Es tan fuerte lo que siento que no me entenderéis: mi vida ya ha merecido la pena por estar junto a él, tan feliz a su lado. Pero no conforme con eso, cada instante me demuestra que no puede haber nada ni nadie mejor, que la complicidad que tenemos solo puede significar que estamos hechos el uno para el otro.
Tenemos un compromiso y junto a él significa felicidad. Creo que se debe a que es un compromiso sincero y natural que surge del amor y no se reduce solo a la fidelidad. Es un compromiso integral con todos nuestros valores y el Valor de todo esto es incalculable.
No puedo decir mucho más sobre él, todo lo que pueda decir yo, por bueno que sea, no hará más que menospreciarle, porque es el mejor chico del planeta entero y no tengo “te quieros” suficientes para demostrarle lo importante que es para mí.
23/8/13
Sobre Discotetas o Disco-tk
Tengo un serio problema, debería ir a hacérmelo mirar urgentemente… Eso es lo que piensa el 90% de la gente cuando les digo que no me gustan las discotecas o sucedáneos que reúnan las condiciones de: noche, antro oscuro, música (o incluso pseudomúsica) alta, falta de sillas y mesas, alcohol y todo lo que de ello deriva…
Si vamos analizando cada uno de estos factores, puedo comenzar diciendo que me considero amante del buen dormir. Debe ser que soy rara, pero a ciertas horas de la madrugada me empieza a entrar sueño a no ser que haya tenido que recurrir a la cafeína o me lo esté pasando estupendamente bien; cosa infrecuente, o más bien inexistente, en las citadas discotecas/garitos.
No llego a comprender esa fijación por querer salir de noche siempre… Noche, noche, noche... Se me antoja cruelmente repetitivo y rutinario. ¿Qué de malo tiene la tarde? Para mí, es algo mucho más natural, menos forzado. Yo barajo la hipótesis de que algunas personas de mi edad prefieren salir de noche aunque no les guste el ambiente en sí porque es algo más de “mayores”, de “guays”. Es como si siguieran en esa etapa en la que había que hacer méritos para parecer (y solo parecer) adultos.
En relación con mi poca simpatía hacia la noche se encuentra también mi disgusto hacia la oscuridad en sí. Me parece triste y aburrida, como los locales de los que os hablo. Los turistas vienen a España en busca de sol y aquí se huye de él… Desde luego, el mundo al revés.
Otro aspecto complejo es la música, si es que se diera el caso de poder llamarse así. Seamos positivos e imaginemos que sí, que vamos a una discoteca o garito de rock, por ejemplo.
La verdad es que en esa situación me sigue sin atraer en exceso la idea, aunque algo mejora. Sin embargo, no toda la música que me gusta oír en mi casa me gusta oírla en esos lugares, como es el caso del Metal. Pasar más de una hora en un lugar de esos con “gritantes” es realmente agotador e insufrible.
No hablemos ya del volumen de la música… La mejor canción de la historia se puede convertir en un dolor de cabeza en un abrir y cerrar de ojos. Para colmo, te impide hablar y escuchar a los demás, por lo que, o bailas, o has de quedarte como un monigote parado en mitad de la pista sin hacer NADA. Y, como habréis podido imaginar ya a estas alturas, a mí ni me gusta ni sé bailar, por lo que me quedo como triste monigota observando cómo los demás hacen el tonto y se van etilizando poco a poco.
En esa situación en la que has de pasar horas de pie sin hacer nada interesante se te empieza a cansar todo el cuerpo, sumado al sueño que ya tenías. Así que deseas un lugar, por pequeño que sea, para poder sentarte… Pero no existe. Solo hay 3 o 4 sofás que están permanentemente ocupados y si debido a un milagro estuvieran libres y se te pasa por la cabeza acomodarte allí, al instante oirás una voz de los de tu grupo diciendo: “Venga hombre, no te sientes, baila! No seas sosa!”. Entonces te toca forzar una sonrisa y levantarte a fingir que la disco es lo más, solo por no oírlos, porque la verdad es que ese tipo de gente suele ser bastante insistente, rozando lo irritante.
Y claro, yo tampoco bebo y la gente allí se pone pedo como Alfredo, lo que abre aún más la brecha entre los “fiesteros” y yo. Suele ocurrir que los borrachos se ríen de todo y por todo y ya por eso la gente lo asocia a diversión, pero realmente es de lo más patético que puede existir. Además, al día siguiente ya no recordarán esa “gran noche”, aunque la verdad que casi mejor así, porque si las recordaran más de uno se moriría de la vergüenza, o del asco.
Y, por último, pero no por ello menos importante, comentar lo perpleja que me deja el comportamiento de la masa en esos lugares. De vez en cuando se pueden encontrar chicas y chicos normales, pero no es lo habitual.
Lo más habitual es ver minifaldas intencionadas, tacones y escotes de infarto que son perseguidos por una manada de babosos. Lo peor y lo más trágico de todo es que algunas hasta tendrán la esperanza de encontrar en ese antro a su príncipe azul y se pensarán que su éxito social allí tiene algo que ver con su verdadera forma de ser… Muchas necesitan sentirse admiradas a cualquier precio, y lo pagan de la manera más rastrera posible, vaya si lo pagan. En cuanto a ellos, también se arrastran vilmente, esta vez en forma de invitaciones alcohólicas a sus presas esperando que así piquen en su triste, penoso y repugnante anzuelo.
Con este panorama creo que no solo a los borrachos les entran las ganas de vomitar, porque a mí, desde luego, se me revuelven las tripas de ver semejante espectáculo, que en términos modernos se denomina “desfase”.
En fin, podría explayarme mucho más e incluso escribir un libro sobre el absurdo de las discotetas, pero preferiría hacerlo sobre otra cosa.
Y no me vayan a decir ustedes eso de: “si no te gusta no vayas”, pues no suelo ir casi nunca, pero a veces, como mañana por la noche, hay que dar el brazo a torcer por los amigos ;)
Si vamos analizando cada uno de estos factores, puedo comenzar diciendo que me considero amante del buen dormir. Debe ser que soy rara, pero a ciertas horas de la madrugada me empieza a entrar sueño a no ser que haya tenido que recurrir a la cafeína o me lo esté pasando estupendamente bien; cosa infrecuente, o más bien inexistente, en las citadas discotecas/garitos.
No llego a comprender esa fijación por querer salir de noche siempre… Noche, noche, noche... Se me antoja cruelmente repetitivo y rutinario. ¿Qué de malo tiene la tarde? Para mí, es algo mucho más natural, menos forzado. Yo barajo la hipótesis de que algunas personas de mi edad prefieren salir de noche aunque no les guste el ambiente en sí porque es algo más de “mayores”, de “guays”. Es como si siguieran en esa etapa en la que había que hacer méritos para parecer (y solo parecer) adultos.
En relación con mi poca simpatía hacia la noche se encuentra también mi disgusto hacia la oscuridad en sí. Me parece triste y aburrida, como los locales de los que os hablo. Los turistas vienen a España en busca de sol y aquí se huye de él… Desde luego, el mundo al revés.
Otro aspecto complejo es la música, si es que se diera el caso de poder llamarse así. Seamos positivos e imaginemos que sí, que vamos a una discoteca o garito de rock, por ejemplo.
La verdad es que en esa situación me sigue sin atraer en exceso la idea, aunque algo mejora. Sin embargo, no toda la música que me gusta oír en mi casa me gusta oírla en esos lugares, como es el caso del Metal. Pasar más de una hora en un lugar de esos con “gritantes” es realmente agotador e insufrible.
No hablemos ya del volumen de la música… La mejor canción de la historia se puede convertir en un dolor de cabeza en un abrir y cerrar de ojos. Para colmo, te impide hablar y escuchar a los demás, por lo que, o bailas, o has de quedarte como un monigote parado en mitad de la pista sin hacer NADA. Y, como habréis podido imaginar ya a estas alturas, a mí ni me gusta ni sé bailar, por lo que me quedo como triste monigota observando cómo los demás hacen el tonto y se van etilizando poco a poco.
En esa situación en la que has de pasar horas de pie sin hacer nada interesante se te empieza a cansar todo el cuerpo, sumado al sueño que ya tenías. Así que deseas un lugar, por pequeño que sea, para poder sentarte… Pero no existe. Solo hay 3 o 4 sofás que están permanentemente ocupados y si debido a un milagro estuvieran libres y se te pasa por la cabeza acomodarte allí, al instante oirás una voz de los de tu grupo diciendo: “Venga hombre, no te sientes, baila! No seas sosa!”. Entonces te toca forzar una sonrisa y levantarte a fingir que la disco es lo más, solo por no oírlos, porque la verdad es que ese tipo de gente suele ser bastante insistente, rozando lo irritante.
Y claro, yo tampoco bebo y la gente allí se pone pedo como Alfredo, lo que abre aún más la brecha entre los “fiesteros” y yo. Suele ocurrir que los borrachos se ríen de todo y por todo y ya por eso la gente lo asocia a diversión, pero realmente es de lo más patético que puede existir. Además, al día siguiente ya no recordarán esa “gran noche”, aunque la verdad que casi mejor así, porque si las recordaran más de uno se moriría de la vergüenza, o del asco.
Y, por último, pero no por ello menos importante, comentar lo perpleja que me deja el comportamiento de la masa en esos lugares. De vez en cuando se pueden encontrar chicas y chicos normales, pero no es lo habitual.
Lo más habitual es ver minifaldas intencionadas, tacones y escotes de infarto que son perseguidos por una manada de babosos. Lo peor y lo más trágico de todo es que algunas hasta tendrán la esperanza de encontrar en ese antro a su príncipe azul y se pensarán que su éxito social allí tiene algo que ver con su verdadera forma de ser… Muchas necesitan sentirse admiradas a cualquier precio, y lo pagan de la manera más rastrera posible, vaya si lo pagan. En cuanto a ellos, también se arrastran vilmente, esta vez en forma de invitaciones alcohólicas a sus presas esperando que así piquen en su triste, penoso y repugnante anzuelo.
Con este panorama creo que no solo a los borrachos les entran las ganas de vomitar, porque a mí, desde luego, se me revuelven las tripas de ver semejante espectáculo, que en términos modernos se denomina “desfase”.
En fin, podría explayarme mucho más e incluso escribir un libro sobre el absurdo de las discotetas, pero preferiría hacerlo sobre otra cosa.
Y no me vayan a decir ustedes eso de: “si no te gusta no vayas”, pues no suelo ir casi nunca, pero a veces, como mañana por la noche, hay que dar el brazo a torcer por los amigos ;)
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