2/5/13

Pequeños detalles…

Pequeños detalles, como robarte una patata antes de que tú empieces a comer, que van demostrando una confianza muy íntima, la despreocupación por guardar la compostura y el atrevimiento a ser yo misma como en pocas ocasiones puedo ser.

Y es que hasta que no me lo dijiste ni había reparado en aquel detalle, que después me pareció de lo más curioso y satisfactorio, sobre todo porque no es la primera vez que me ocurre sentirme así de libre contigo.

Creo que esa es una de las muchas razones por las que me encanta estar junto a ti. Un momento de desconexión y completa paz a tu lado, sin preocuparse por los demás asuntos de nuestra vida que en comparación con tu sonrisa no son más que puras banalidades.